Cuidados de la piel con el sol
viernes 22 de noviembre de 2019

Cuidados de la piel con el sol

Con la llegada de los meses más cálidos del año, los días se alargan y nos incitan a estar más tiempo al aire libre, con ropa más liviana, por ende, estamos mucho más expuestos a las radiaciones solares. La Dra. María Alicia Savoré, Jefa del Servicio de Dermatología de Grupo Gamma, nos brinda información sobre las medidas adecuadas de fotoprotección para cuidar nuestra piel.


Si bien la luz solar nos beneficia por la síntesis de la vitamina D, nos mejora el ánimo, nos broncea, etc., también produce efectos perjudiciales como quemaduras solares, manchas, fenómenos de fotosensibilidad, fotoenvejecimiento y lo más serio el cáncer de piel. Es por eso que debemos tomar una actitud responsable a través de medidas adecuadas de fotoprotección para prevenir el daño de nuestra piel.

Debemos tomar una actitud responsable a través de medidas adecuadas de fotoprotección para prevenir el daño de nuestra piel.

Un rol destacado es la utilización de los protectores solares que son preparaciones de uso local que contienen sustancias que reflejan o absorben las radiaciones solares. Pueden ser orgánicos o inorgánicos.

Los protectores solares orgánicos son aquellos a base de compuestos aromáticos que absorben la radiación ultravioleta (RUV)  y la convierten en una cantidad insignificante de calor.

Los inorgánicos son compuestos minerales a base de óxido de zinc y dióxido de titanio, que reflejan y dispersan las RUV en un amplio intervalo de longitud de onda, son estables con bajo potencial irritante y sensibilizante y ofrecen protección de amplio espectro.

La sigla FPS (factor de protección solar) que observamos en los envases, significa la capacidad protectora del protector solar y nos indica el tiempo que la piel puede estar al sol sin que aparezca enrojecimiento o quemadura solar.  Por ejemplo: FPS 30, multiplicará por 30 el tiempo que una persona podrá estar expuesta sin quemarse, con un ejemplo práctico, si una persona con un fototipo 1 (rubia/pelirroja, de ojos claros que nunca se broncea) puede estar expuesta sin quemarse por 10 minutos, dicha piel con un FPS 30 (30 x 10) resistirá 300 minutos (5 horas) sin quemarse. El factor utilizado deberá ser el mismo para todo el cuerpo independientemente de la época del año.

La sigla FPS (factor de protección solar) que observamos en los envases, significa la capacidad protectora del protector solar y nos indica el tiempo que la piel puede estar al sol sin que aparezca enrojecimiento o quemadura solar.

En la actualidad hay una gran variedad de presentaciones de protectores solares: crema, gel, toque seco, fluido, leche, bruma, etc. y están etiquetados según la resistencia al agua en: resistentes al agua o muy resistentes al agua, si mantienen su FPS después de 40 u 80 minutos de natación o sudoración respectivamente.

Todos los individuos, excepto menores de 6 meses, independientemente de las características cutáneas,  deben colocarse el protector solar en toda la superficie corporal expuesta, durante todo el año aún en días nublados.

Todos los individuos, excepto menores de 6 meses, independientemente de las características cutáneas,  deben colocarse el protector solar en toda la superficie corporal expuesta, durante todo el año aún en días nublados.

Se debe elegir un FPS 30 o más, resistente al agua y de amplio espectro, (que cubra UVA/B). Se debe colocar en forma uniforme y generosa 15 a 30 minutos antes de salir al aire libre (tiempo en que tarda la piel para absorberlo) y se debe esperar 10 minutos para vestirse. Para cubrir la superficie corporal de un adulto se requieren 2mg/m2, o sea 6 a 9 cucharaditas. Se debe renovar cada 2 horas o ante una sudoración profusa, o después de nadar o de fricción con toalla o arena. No olvidar zonas como cuero cabelludo calvo, orejas, párpados, huecos axilares y poplíteos, empeines, palmas, plantas y labios. Siempre verificar la fecha de vencimiento del protector y el mismo no se deberá conservar destapado ni al sol y una vez abierto se deberá renovar cada año.

Otro pilar de la fotoprotección es que se debe buscar siempre la sombra y recordar que cuanto mayor sea la sombra proyectada menor será el riesgo y viceversa.

Evitar las horas picos (10 a 16hs.) que es cuando los rayos inciden perpendicularmente sobre la superficie terrestre.  Utilizar sombreros de alas anchas, gafas envolventes homologadas anti UVB y UVA y ropa adecuada.  Recordar que los colores oscuros o brillantes, los tejidos densos, de poliéster, nylon, sedas satinadas, fibras sintéticas, lienzo, ropa holgada, nueva y seca, tendrán mayor capacidad de protección.

Evitar las horas picos (10 a 16hs.) que es cuando los rayos inciden perpendicularmente sobre la superficie terrestre.

El grado de protección proporcionada por la ropa está definido por el UFP (factor de protección UV) que mide la cantidad de rayos solares (UVA/B) que la prenda puede proteger, por ejemplo UFP 50 bloquea un 98%  la radiación.

Los niños pequeños son especialmente vulnerables a los RUV por lo que deberán intensificarse todas las medidas de fotoprotección, se recomienda una exposición moderada en menores de tres años  mientras que los menores de seis meses no deberán ser expuestos como así tampoco se les deberá colocar protector solar.

Con respecto a las camas solares están diseñadas para exponer directamente a la piel a la radiación en cantidades superiores (10 a 15) a las proporcionadas por la luz natural. Son cancerígenas, producen quemaduras solares y fotoenvejecimiento. En países como Australia están prohibidas.

Las camas solares son cancerígenas, producen quemaduras solares y fotoenvejecimiento

Existen medicamentos de uso frecuente como anticonceptivos, antihipertensivos, antidepresivos, diuréticos, etc. que pueden provocar una reacción anormal de la piel expuesta al sol, como así también  enfermedades como lupus eritematoso, dermatomiosistis, rosácea, etc. que pueden agravarse con la exposición al sol.

Si logramos buenos hábitos solares combinado con el uso del protector solar tendremos una excelente estrategia para evitar la agresión del sol y gozar de sus beneficios.

Si logramos buenos hábitos solares combinado con el uso del protector solar tendremos una excelente estrategia para evitar la agresión del sol y gozar de sus beneficios.

Recordar la consulta al dermatólogo, aunque sea una vez al año, para controlar toda la piel.

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