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Tratamiento de las Adicciones: Actividad física

El tratamiento de las adicciones con la actividad física

El ejercicio físico promueve la recuperación y previene las recaídas ante una adicción. El Dr. Juan Pedro Sapéne, miembro del Servicio de Psicología y Psiquiatría de Grupo Gamma y especialista en el Tratamiento Integral de las Adicciones de nuestro Centro de Neurociencias Los Manantiales, nos detalla la importancia de realizar actividad física para recuperarse totalmente.


Es muy frecuente que encontremos que las personas en recuperación tengan dificultades en implementar un plan de acondicionamiento físico porque, entre otras cosas, creen que el esforzarse en dejar el consumo es algo que ya les demanda mucho trabajo y energía. A pesar de ser esto algo entendible, volver a realizar actividad física es una acción concreta que mejora de manera decisiva el tratamiento y el pronóstico de muchas personas. Nos interesa difundir información sobre esta temática en base al libro de Rochelle Poerio, “Rebalancing the Addictive Mind: Beating Addiction with Exercise and Nutrition” quien, además de ser una talentosa consejera en la adicción a drogas y alcohol, es una entrenadora física certificada.

Para comenzar, relataremos como ejemplo la situación de Pablo: tiene 29 años, su adicción consistía en consumir alcohol, marihuana y éxtasis, y se encuentra en abstinencia sostenida desde hace tres meses. Los problemas más importantes que relata en este momento son:

  • súbitos e incontrolables episodios de ansiedad;
  • insomnio durante casi todos los días de la semana;
  • tendencia a enojarse y a discutir por problemas menores con sus familiares;
  • dolores de cabeza y en la región cervical; e
  • imposibilidad de permanecer quieto, debiendo estar en actividad, sin un propósito específico, y casi permamentemente.

Estos son tipos de problemas que la mayoría de personas en recuperación pueden experimentar, pero veamos de qué manera se han desarrollado y, sobre todo, como podemos hacer para mejorar y combatir todos estos síntomas, con ejercicio físico.

“La actividad física regular puede disminuir los síntomas físicos, psicológicos, sociales y espirituales de la recuperación temprana(…)”

Las sustancias psicoactivas (alcohol, nicotina, marihuana, cocaína, etc.) y ciertas conductas (por ejemplo el juego patológico, comer compulsivamente) actúan en centros y circuitos muy primitivos de nuestro cerebro llamados circuitos de recompensa, que generan euforia, sedación o una sensación general de “falso” bienestar. Estas mismas sustancias o conductas adictivas también impiden que las personas afectadas puedan tomar buenas decisiones, optar racionalmente por lo que les conviene y controlar sus emociones o su accionar. Esto provoca que prefieran las recompensas inmediatas del consumo a las recompensas de largo plazo, que les otorgarán mayor satisfacción y felicidad.

El uso repetido de esas sustancias o conductas crean un conjunto de señales que le dicen al cerebro “seguí haciendo eso”. Esa necesidad de repetir el consumo una y otra vez reside en el sistema límbico de nuestro cerebro, un área muy primitiva en donde se almacenan muchas memorias de experiencias placenteras y de rituales asociados con las conductas adictivas. Recordemos que este sistema límbico, cuando se estimula con drogas, produce emociones y sensaciones muy primitivas lo que termina “convenciendo” a nuestra corteza cerebral (donde residen los pensamientos racionales) que está muy bien consumir o jugar o comer en exceso. De esta manera, la persona que desarrolló una adicción preferirá consumir a desarrollar otras acciones que detengan el consumo y favorezcan la sobriedad. Su cuerpo y su cerebro se habrán habituado a los procesos químicos que generan las adicciones y sin ellos se sentirán deprimidos, enfermos, ansiosos o irritados. Como consecuencia, la persona se implica en nuevos consumos para sentir que funciona “normalmente”, repitiendo esta pauta una y otra vez.

Cómo combatir las adicciones con actividad física.

Si leyeras que se puede curar el cuerpo y la mente del impacto destructivo de las adicciones y que, además, este mismo enfoque se puede utilizar para mantenerte libre del consumo en el largo plazo, ¿qué te parecería?

“Cuando hacés ejercicio, usás tu cuerpo para curar tu cerebro y hacés retroceder a la enfermedad de la adicción(…)”

La buena noticia es que la actividad física regular puede, de manera muy significativa, disminuir los síntomas físicos, psicológicos, sociales y espirituales que se experimentan en la recuperación temprana (lo que conocemos como Abstinencia Post-aguda). Por otra parte, un programa físico de entrenamiento va a ser un aliado importantísimo para prevenir las recaídas en el futuro.

No tenés que ser un atleta olímpico ni hace falta vivir adentro de un gimnasio para eso, sólo tenés que ejercitarte con regularidad. Lo importante es que cuando hacés ejercicio, usás tu cuerpo para curar tu cerebro y hacés retroceder a la enfermedad de la adicción.

En pocas palabras, el ejercicio físico:

  • Te ayuda a poner a las sustancias químicas del cerebro nuevamente en balance. La ejercitación moderada incrementa los niveles de dopamina, serotonina, endorfinas/ encefalinas, GABA, glutamato, norepinefrina y epinefrina. Dependiendo de a qué sustancia o actividad una persona se ha vuelto dependiente, el cerebro se ha adaptado a funcionar con niveles elevados o alterados de estas sustancias y el ejercicio las nivela.
  • Estimula el crecimiento y desarrollo de neuronas a través de la liberación de una proteína llamada Factor Neurotrófico, derivada de las neuronas. Esta sustancia liberada tras el ejercicio protege y nutre las neuronas existentes haciéndolas funcionar y comunicarse mejor, lo cual aumenta la memoria y la habilidad para aprender. Promueve, además, el crecimiento de nuevas neuronas en el sistema límbico (especialmente en un área llamada Giro Dentado).
  • Permite tener una mejor salud, para poder curarte más rápidamente cuando estés enfermo o lastimado.
  • Ayuda a que cambiemos nuestra vida por una mejor, reduciendo la soledad y el aislamiento, típicos de personas con adicción, haciéndonos sentir socialmente mucho más activos.
  • Se reducen el deseo de consumo, el insomnio, la ira e irritabilidad, la pérdida de memoria de corto plazo, la inquietud, la tensión física y los pensamientos que “rápidamente cruzan la mente” de personas en recuperación temprana.
  • Mejora la motivación, la planificación y la ejecución de tareas.
  • Nos pone en contacto con nuestro cuerpo, así mejora la imagen que tenemos de nosotros mismos. Contribuye también con la práctica de la meditación, la conciencia plena y la espiritualidad, proveyendo una renovada esperanza en la recuperación.

En la segunda parte de este artículo, desarrollaremos consejos para empezar a ejercitarnos y distintas variantes de la actividad física.

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