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Tus manos: una barrera que llevas puesta todo el día.

Cada 15 de octubre se conmemora el Día Mundial del Lavado de Manos, una fecha que busca concientizar sobre la importancia de este hábito en la prevención de infecciones. Una correcta higiene de manos es una de las medidas más sencillas y efectivas para reducir la transmisión de microorganismos y proteger tanto nuestra salud como la de quienes nos rodean.

Tus manos: una barrera que llevas puesta todo el día.

Lavarse las manos no es solamente una cuestión de higiene personal. Es una de las medidas más sencillas que tenemos para reducir la transmisión de infecciones. 

¿Por qué es tan importante?

Los microorganismos pueden llegar a nuestras manos al tocar personas, animales, alimentos, superficies u objetos contaminados. Desde allí pueden ingresar a nuestro organismo cuando nos tocamos los ojos, la nariz o la boca, o pueden pasar a otras personas y a los alimentos que manipulamos.

La evidencia muestra que una buena higiene de manos ayuda a prevenir especialmente infecciones respiratorias y enfermedades que producen diarrea. Las nuevas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF para la comunidad estiman reducciones importantes de ambas cuando la higiene de manos se practica adecuadamente.

Por eso la OMS considera la higiene de manos una medida de salud pública, y no solamente una responsabilidad individual.

Diariamente tocamos el celular, una puerta, dinero, los pasamanos del colectivo, una computadora, un juguete. Después nos tocamos la cara, comemos, preparamos alimentos, abrazamos a nuestros hijos o saludamos a otra persona. En un solo día, nuestras manos pueden tocar cientos de superficies. Y ahí está la clave: las manos pueden transportar microorganismos de un lugar a otro.

Pero también pueden hacer exactamente lo contrario: pueden convertirse en una barrera.

¿Quién recomienda lavarse las manos?

 

No es una recomendación basada solamente en una buena costumbre.

La (OMS), UNICEF y los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos recomiendan la higiene de manos como una herramienta fundamental para prevenir la transmisión de microorganismos.

En 2025, OMS y UNICEF publicaron las primeras Guías mundiales de higiene de manos en entornos comunitarios, destinadas a hogares, escuelas, espacios públicos e instituciones. Y los CDC continúan señalando que lavarse las manos con agua y jabón es una de las mejores maneras de eliminar microorganismos y prevenir su transmisión.

¿Cómo se recomienda el lavado de manos?

No hace falta lavarse las manos todo el tiempo. Hay momentos que importan especialmente. La OMS identifica cinco momentos clave en la vida cotidiana:

  • Antes de preparar alimentos
  • Antes de comer o alimentar a otra persona
  • Después de ir al baño o de manipular materia fecal
  • Después de toser, estornudar o sonarse la nariz
  • Cuando las manos están visiblemente sucias

En el momento de lavarse las manos, no alcanza con ponerlas debajo del agua durante unos segundos. El lavado efectivo combina agua, jabón, fricción y enjuague. Estos son los pasos recomendados:

1. Mojá las manos: utilizá agua corriente limpia.

2. Agregá jabón: puede ser jabón líquido o en barra. No es necesario que sea un jabón antibacteriano.

3. Frotá: Este es el paso que muchas veces hacemos demasiado rápido. Debés frotar las palmas, el dorso de las manos, entre los dedos, los pulgares, las puntas de los dedos, y debajo de las uñas.

Se recomienda frotar durante al menos 20 segundos. La fricción ayuda a desprender suciedad, grasa y microorganismos de la piel para que luego puedan ser eliminados con el enjuague.

4. Enjuagá bien: el agua corriente arrastra el jabón y los microorganismos que fueron desprendidos.

5. Secá completamente


¿Y si no tengo agua y jabón?

Si las manos no están visiblemente sucias o grasosas y no tenemos acceso a agua y jabón, podemos utilizar un producto para higiene de manos que contenga al menos 60 % de alcohol.

Hay que colocar suficiente cantidad para cubrir toda la superficie de las manos y frotarlas hasta que se sequen. Esto suele llevar alrededor de 20 segundos.

Si las manos están visiblemente sucias, el agua y el jabón son la primera elección.

¡No nos olvidemos de las uñas!

Hay una parte de nuestras manos que muchas veces olvidamos: debajo de las uñas.

Las uñas largas pueden acumular más suciedad y microorganismos. Por eso CDC recomienda mantenerlas cortas y limpias y prestar especial atención a la zona debajo de ellas durante el lavado.

¿Y el celular? ¿Y todo lo que tocamos?

Tus manos no son las únicas que pueden transportar microorganismos. El celular, el teclado, los controles remotos, las manijas, los juguetes y otros objetos que tocamos frecuentemente pueden convertirse en superficies de contacto.

Por eso podemos pensar en ellos como una especie de “tercera mano”: ya que nos lavamos las manos y después tocamos el celular contaminado: podemos volver a contaminar nuestras manos. Por lo que es de buena práctica la higiene de manos en los momentos importantes, más una limpieza habitual de las superficies de uso frecuente.

Y algo importante: lavarse las manos también protege a los demás. Cuando nos higienizamos las manos no solamente disminuimos el riesgo de enfermarnos nosotros. También podemos evitar llevar microorganismos a nuestros hijos, nuestros padres, nuestros compañeros de trabajo, nuestros alimentos y las personas que nos rodean.

La higiene de manos es, por lo tanto, una acción individual con un beneficio colectivo.

Tus manos están en contacto con el mundo todo el día. Hacé que también sean una barrera. Una acción pequeña para cada uno. Una protección enorme para todos.

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