El regreso de enfermedades prevenibles: la importancia de tener las vacunas al día
Durante muchos años, enfermedades como el sarampión, la tos convulsa, la poliomielitis o algunas formas graves de meningitis parecían haber quedado atrás. Esto fue posible gracias a una de las estrategias más efectivas en salud pública: la vacunación.

Durante muchos años, enfermedades como el sarampión, la tos convulsa, la poliomielitis o algunas formas graves de meningitis parecían haber quedado atrás. Esto fue posible gracias a una de las estrategias más efectivas en salud pública: la vacunación.
Sin embargo, en los últimos años estamos observando un fenómeno preocupante: el resurgimiento de enfermedades inmunoprevenibles en distintos lugares del mundo. La principal causa es la disminución en las coberturas de vacunación y el retraso o abandono de esquemas.
Cuando menos personas están vacunadas, virus y bacterias encuentran nuevamente la posibilidad de circular.
Los niños son uno de los grupos más vulnerables frente a esta situación. Especialmente:
recién nacidos y lactantes pequeños, que todavía no completaron su calendario,
niños con enfermedades crónicas o inmunodeficiencias,
pacientes oncológicos o inmunosuprimidos.
En pediatría, las vacunas no solo previenen enfermedades frecuentes: también evitan cuadros graves, internaciones, secuelas neurológicas permanentes e incluso fallecimientos. Un niño correctamente vacunado está protegido, pero además ayuda a proteger a otros niños que aún no pueden recibir determinadas vacunas por edad o condición médica. Por eso, revisar periódicamente el carnet de vacunación es fundamental. Muchas familias creen que tienen el calendario completo y, al controlarlo, detectan dosis pendientes o refuerzos olvidados.
¿Qué debemos recordar?
Controlar el carnet en cada consulta pediátrica.
Cumplir el calendario nacional según la edad.
Recuperar esquemas atrasados: casi nunca es “tarde” para ponerse al día.
Consultar siempre ante dudas sobre vacunas pendientes.
Las vacunas son seguras, eficaces y salvan vidas. Gracias a ellas, millones de niños crecen protegidos frente a enfermedades que antes causaban graves complicaciones.
Vacunar es un acto de cuidado, prevención y responsabilidad colectiva.
Las enfermedades prevenibles reaparecen cuando bajamos la guardia. Mantener las vacunas al día es proteger el presente y el futuro de nuestros niños.


