Cuidados del corazón durante el invierno: ¿cómo afecta el frío a nuestra salud cardiovascular?
Con la llegada del invierno y el descenso de las temperaturas, es habitual preguntarse si el frío puede afectar al corazón. La respuesta es sí: las bajas temperaturas pueden aumentar el estrés sobre el sistema cardiovascular y, en determinadas personas, favorecer la aparición de problemas cardíacos.

Con la llegada del invierno y el descenso de las temperaturas, es habitual preguntarse si el frío puede afectar al corazón. La respuesta es sí: las bajas temperaturas pueden aumentar el estrés sobre el sistema cardiovascular y, en determinadas personas, favorecer la aparición de problemas cardíacos.
Esto no significa que el invierno sea peligroso para todas las personas ni que haya que evitar la actividad al aire libre. Sin embargo, quienes tienen una enfermedad cardiovascular, son adultos mayores o presentan factores de riesgo como hipertensión, diabetes o colesterol elevado deben prestar especial atención durante los períodos de frío intenso.
¿Por qué el frío puede afectar al corazón?
Cuando la temperatura ambiente desciende, nuestro organismo pone en marcha mecanismos para conservar el calor. Uno de ellos es la vasoconstricción, es decir, el estrechamiento de los vasos sanguíneos de la piel y las extremidades.
Como consecuencia, aumenta la resistencia que debe vencer el corazón para bombear la sangre y puede elevarse la presión arterial. En determinadas personas, especialmente aquellas con enfermedad coronaria, este aumento de la demanda cardiovascular puede favorecer la aparición de síntomas como dolor o presión en el pecho.
Además, la exposición al frío intenso puede producir otros cambios fisiológicos que aumentan la vulnerabilidad cardiovascular, como alteraciones de la función vascular, mayor activación del sistema nervioso simpático y una mayor tendencia a la formación de coágulos.
Por eso, diferentes estudios han observado un aumento de eventos cardiovasculares durante períodos de temperaturas muy bajas. Entre ellos se encuentran el infarto de miocardio, el accidente cerebrovascular, las descompensaciones de insuficiencia cardíaca y algunas arritmias. El riesgo es particularmente importante en personas que ya tienen una enfermedad cardiovascular.
El frío y el esfuerzo físico: una combinación que requiere precaución
Uno de los mayores riesgos no está necesariamente en salir al frío, sino en realizar esfuerzos físicos intensos y repentinos en esas condiciones.
Actividades como cargar objetos pesados, realizar trabajos exigentes al aire libre o comenzar bruscamente un ejercicio intenso pueden aumentar considerablemente la demanda de oxígeno del corazón. Si además los vasos sanguíneos están contraídos por el frío, el esfuerzo cardiovascular puede ser mayor.
Por este motivo, las personas con enfermedad coronaria o factores de riesgo cardiovascular importantes deberían evitar los esfuerzos físicos intensos y no habituales durante jornadas de frío extremo.
Consejos para cuidar el corazón durante el invierno
1. Abrigarse adecuadamente: Utilizar varias capas de ropa, especialmente si se va a pasar tiempo al aire libre. Proteger también la cabeza, las manos y los pies. Evitar una exposición prolongada al frío ayuda a reducir el estrés que este genera sobre el organismo.
2. Evitar los esfuerzos físicos bruscos: Si no estás acostumbrado a realizar actividad física intensa, no es recomendable comenzar una rutina exigente al aire libre durante un día de frío intenso. Si realizás ejercicio habitualmente, continuá con tu actividad física, pero adaptá la intensidad a las condiciones climáticas, evitando los horarios de menor temperatura (muy temprano por la mañana o cuando anochece) y realizando una adecuada entrada en calor.
3. No suspender los medicamentos: El invierno no es motivo para dejar de tomar la medicación indicada por tu médico. Es importante mantener el tratamiento habitual y contar con suficiente medicación. Si tenés dudas sobre tus medicamentos o necesitás ajustar el tratamiento, es importante consultar con tu médico y no realizar cambios por cuenta propia.
4. Controlar la presión arterial: El frío puede contribuir a elevar la presión arterial. Si tenés hipertensión, es importante mantener los controles habituales y continuar con el tratamiento indicado.
5. Mantener una alimentación saludable: Durante el invierno puede aumentar el consumo de comidas más abundantes y con mayor cantidad de sal y grasas. Sin embargo, una alimentación saludable sigue siendo fundamental durante todo el año. Se recomienda priorizar frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado y fuentes saludables de grasas. También moderar el consumo de sal, alimentos ultraprocesados, grasas saturadas y azúcares agregados.
6. Mantenerse físicamente activo: El frío no debe ser una excusa para abandonar la actividad física. Si las condiciones climáticas no permiten realizar ejercicio al aire libre de manera segura, se puede optar por caminar en espacios cerrados o realizar actividad física en casa. Lo importante es mantener una rutina regular de movimiento adaptada a la condición cardiovascular de cada uno.
7. Prestar atención a las infecciones respiratorias: El invierno coincide con una mayor circulación de virus respiratorios. Las infecciones como la gripe pueden representar un riesgo adicional para las personas con enfermedades cardiovasculares y favorecer la descompensación de algunas condiciones cardíacas. Consultá con tu médico sobre las vacunas recomendadas, especialmente contra la influenza y otras infecciones respiratorias según tu edad y factores de riesgo.
8. Evitar fumar: El tabaquismo aumenta el riesgo cardiovascular durante todo el año. En invierno, cuando el organismo ya está sometido a un mayor estrés por las bajas temperaturas, mantener el hábito de fumar sigue siendo especialmente perjudicial. Si fumás, cualquier momento es una buena oportunidad para comenzar a dejarlo.
¿Quiénes deben tener especial cuidado?
Aunque el frío puede afectar a cualquier persona, deben extremar las precauciones:
- Personas con enfermedad coronaria o antecedentes de infarto.
- Pacientes con insuficiencia cardíaca.
- Personas con hipertensión arterial.
- Adultos mayores.
- Personas con enfermedad vascular periférica.
- Pacientes con múltiples factores de riesgo cardiovascular, como diabetes, tabaquismo o colesterol elevado.
- Personas que realizan actividad física intensa sin estar previamente entrenadas.
En estos grupos, la prevención y el control adecuado de los factores de riesgo son especialmente importantes.
¿Cuándo consultar de urgencia?
No hay que atribuir automáticamente al frío síntomas como dolor en el pecho o falta de aire. Si aparece dolor o presión en el pecho, dificultad para respirar, sudoración fría, náuseas, desmayo, palpitaciones intensas o un malestar súbito e inexplicable, especialmente durante o después de realizar un esfuerzo, se debe buscar atención médica de inmediato.
Ante la duda, es preferible consultar. Un infarto puede presentarse de formas diferentes y no siempre comienza con un dolor intenso en el pecho.
Un invierno seguro para el corazón
El frío es un factor ambiental que puede aumentar temporalmente el estrés cardiovascular, pero esto no significa que debamos dejar de disfrutar del invierno o abandonar nuestros hábitos saludables.
La mejor protección consiste en mantener una buena salud cardiovascular durante todo el año: controlar la presión arterial, el colesterol y la diabetes, no fumar, realizar actividad física regularmente, mantener una alimentación saludable y cumplir con los tratamientos indicados.
Cuidar el corazón en invierno es, en definitiva, una extensión de cuidar nuestra salud cardiovascular todos los días del año.


