Bullying: la empatía como recurso

En la nota anterior, las psicólogas Daniela Moro y Romina Tion, del Servicio de Psiquiatría y Psicología de Grupo Gamma, contaron qué es el bullying. Aquí nos acercan sus señales y modos de prevenirlo.
Educar desde la empatía La institución escolar, al ser el primer ambiente social extra-familiar, se ofrece como un lugar propicio para que ciertas situaciones que hacen a la economía familiar emerjan. Y al mismo tiempose constituye (o puede constituirse) como espacio nuevo, un “otro” espacio: de reparación, de transformación, de reelaboración o de puesta en escena de aquellas pautas de convivencia heredadas. Por tal motivo, un modo de prevenir el acoso escolar o bullying es educar desde la base del desarrollo de habilidades sociales como la empatía. Puesto que la preocupación por el bienestar y el cuidado de los demás, minimiza las conductas o reacciones violentas e impulsivas. Implica educar tomando en cuenta las emociones del otro. Si un niño o joven es capaz de ponerse en el lugar del otro y de percibir, entender sus necesidades, tal identificación se instaura a modo de “dique” o freno psíquico: posibilitando modular su respuesta emocional y generar conductas más elaboradas. Los niños y adolescentes empáticos cuando son testigos de una situación de acoso o maltrato escolar, tienen más probabilidades de generar conductas activas en favor de la víctima. Suelen ser quienes piden ayuda: contando a un adulto que esté en condiciones de intervenir. Adultos empáticos, niños empáticos: señales a tomar en cuenta Los niños y adolescentes utilizan lenguajes diferentes a los del adulto. Muchas veces expresan sus emociones y conflictos por medios alternativos. Aunque cada padre conoce las maneras en que sus hijos se expresan cuando algo no es de su agrado, es necesario estar atentos a su comportamiento debido a que esta situación es tan problemática para la víctima como para el acosador.
Los cambios de conducta en el colegio pueden presentarse como:"Los niños empáticos cuando son testigos de una situación de acoso o maltrato escolar, tienen más probabilidades de generar conductas activas en favor de la víctima(...)"
- Falta de interés o la insistencia en no concurrir al colegio.
- Ser llamados desde la institución frecuentemente por distintos malestares físicos.
- Su aspecto a la salida del colegio: si está desprolijo o con su ropa o mochila rota.
- De regreso a casa lo nota callado, inseguro, con monosílabos en lugar de respuestas.
- Aumento de pesadillas, con llanto a la hora de dormir.
- No es invitado por amigos, ni trae amigos a casa.
- Presencia de moretones o rasguños los cuales oculta o no brinda una historia clara de cómo sucedió el hecho.
- Pierde con frecuencia sus pertenecías y útiles.
- Si solicita dinero más de lo habitual o usted nota que roba dinero.
- Se muestra irritable, quejoso, enojado.


