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Superar el Cáncer de Mama “Se puede salir de esto”
Martes 20 de octubre de 2015

Superar el Cáncer de Mama “Se puede salir de esto”

Grupo Gamma

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En el marco del Día Mundial de Lucha contra el Cáncer de Mama, compartimos el testimonio completo de María Elena Giordana, paciente del Dr. Carlos Pizzo de Terapia Radiante Cumbres de Grupo Gamma. Una experiencia de superación, garra por la vida y esperanza para todas las mujeres.


¿Cómo fue tu experiencia con el tratamiento del Cáncer de Mama?

Yo pensaba que estaba totalmente sana, que estaba bien y cuando el médico me dio el diagnóstico, bueno, primero fue como encontrarme en la cima de una montaña que estaba cayendo y después el médico me hizo entender que esto es un tratamiento, que como empieza termina: hay que transitarlo y hacer todo lo que te dicen. Eso fue de lo que me agarré, empezamos con la quimio, ahí entendí que esto no es solamente mío, sino que se trabaja con la psicóloga, que me ayudó y también lo que representa la familia, el apoyo cotidiano, tanto Hugo, mi marido, como mis hijos, estuvieron alrededor mío. Y empezamos el tratamiento: cuando estaba en la primera sesión de quimioterapia pensé “Bueno, yo estoy en el odontólogo”, y salí de ahí y me fui a trabajar, y al día siguiente me fui al grupo, porque yo corro, hago maratones, con mis tiempos, pero nunca dejé de ir al grupo y vi lo importante que es la contención por fuera de tu familia, en vez de quedarme en mi casa yo hacía actividad física, un poco más, un poco menos pero la seguí haciendo. A la mujer que está enfrentando el diagnóstico le diría que se puede salir, que una sale de todo esto.

“…Yo insisto en que esto sola no se puede superar, sino que se hace en compañía, en buena compañía…”

¿Cómo enfrentaste la situación? ¿Qué cosas te ayudaron a superarla?

Yo lo tomé como un tratamiento médico más, eso es lo que yo sentí en ese momento, una amiga me dijo: “Vos tenés que pensar que te están limpiando todo lo que vos tenés”, y sí, una se va agarrando de eso, yo lo tomé como visitar al Odontólogo, no me preguntes por qué, son tratamientos. Y esto de salir y decir “Estoy bien. Me siento bien”, sí, después tenés días que no te sentís bien, pero son dos o tres nomás. Y es la contención, yo siempre digo la contención que una puede llegar a tener en todos los ámbitos, familiar, de amigos, esto también de que la psicóloga, el oncólogo y el paciente sean un triangulo, que estén conectados, y después yo también busqué una nutricionista, para ver qué pasaba con mi cuerpo, que no me bajen las defensas que es algo normal, complementado con la medicación que te da el médico para fortalecerlas.

¿Qué consejos les darías a la familia de una mujer que está atravesando la enfermedad?

Primero buscar el acompañamiento, por momentos te preguntan un montón de cosas, otros momentos no saben qué preguntarte, pero lo importante es que estén, que te agarren de la mano y te digan “Yo estoy, vamos para adelante”, es fundamental. Y a mí me pasó con mucha gente, hasta con gente que no conocía, que me decía eso. Además me tocaron profesionales increíbles, mi marido y mis hijos ni hablar, también el grupo, que me ayudó muchísimo, yo insisto en que esto sola no se puede superar, sino que se hace en compañía, en buena compañía. Marina, la profe, las chicas, cuando decían “Bueno, no podés correr, no importa, vení, vamos a caminar” y así me fui a las maratones, fui a dos en Buenos Aires, para las cuales el médico me dio permiso, con todos los cuidados, sobre todo en la hidratación. Pude correr mis 5 kilómetros, a fin de año mis 8 kilómetros, con mis tiempos y a mi manera, en la de fin de año me acompañaron Marina y Moni, yo les dije “Ustedes hagan sus tiempos que yo voy a hacer el mío”, me dijeron “No, vamos con vos, estamos con vos” y eso fue increíble. Y después terminó esa etapa y empezó la etapa de Radiación, de rayos, que es totalmente distinta a la de quimio, porque una va, son 10 o 15 minutos y ya está, pero también tiene sus cuidados necesarios. Durante esa etapa fui a una maratón en la montaña, en Yacanto, que me hizo muy bien, el Dr. Pizzo me dijo “Para el año que viene” y yo le traje la medalla y la foto (risas), son anécdotas, que te alimentan, que te hacen ver que vos podés y no que la enfermedad te puede: “Yo puedo, yo pude”, pude hacerlo y bien.

“Nunca dejé de hacer actividad física, creo que no tenemos que quedarnos en la cama… salir te da fuerzas, te da el motor para decir “Estoy bien, es un tratamiento, como empieza termina, yo puedo”…”

¿Cómo tomaste por primera vez el diagnóstico y qué fue lo que te dio fuerzas para tomarlo positivamente?

Lo primero que sentí cuando me enteré del diagnóstico fue esto de la muerte, es lo primero que se te viene a la mente, es imposible no pensarlo, pensé en mi familia, en mis hijos pero también en mí, yo quería vivir. Primero lloré mucho y después con el pasar de los días dije “A ver, esto a mi no me sirve, lo que me sirve es ver la parte positiva y no la negativa de lo que es la enfermedad” o el tratamiento, yo lo llamo así, y ahí yo me metí en internet y empecé a ver distintas cosas, después empecé a ver la veta de esto, aprendí a manejarlo, a manejar el miedo, porque cómo no tener miedo. Y también lo que representa la psicóloga, el oncólogo, a quien no lo vi distante, yo saqué el escritorio que nos separaba y eso me sirvió para hacerme amiga, empezar a querer esto y verlo desde otro punto de vista. Cuando me mostraron la sala donde me iban a hacer quimio, me lloré todo, pero después lo revertí, me dije “Vamos a ver la parte positiva”, por ejemplo me hice amiga del enfermero, siempre llevé algo, tanto para mí como para que la gente que estaba alrededor, que nos encontraran las penas enseguida… me agarraba de pequeñas cosas que me iban llenando estos huequitos que iba teniendo.

Yo lo que sentí diferente a otras mujeres, que tal vez plantean dejar de trabajar por un tiempo, fue que, al contrario, me daban ganas de hacer cosas, no de quedarme en mi casa. Mi vida cotidiana siguió como casi siempre, yo seguí trabajando. Dejaba de trabajar pocos días, cuando realmente la cama te tira, pero no fueron más de dos o tres días. Tampoco nunca dejé de hacer actividad física, nunca dejé de salir, creo que no tenemos que quedarnos en la cama, eso te asusta, salir te da fuerzas, te da el motor para decir “Estoy bien, esto es un tratamiento, como empieza se termina, yo pude, yo puedo”. Esta esperanza la tenemos que mantener desde el primer momento, no tenemos que tirarnos para atrás, al contrario, a toda persona que le pase esto le digo que hay que salir adelante, que se puede. Tener mucha confianza en el médico, sentirlo cerca, están para que nos sintamos bien. Y apenas una sienta algo, ir al médico, no dejarlo pasar, porque después están estos cimbronazos. Yo no lo dejé pasar, en una maratón, cuando me faltaban dos cuadras para llegar, sentí un gran dolor en el pectoral, y dije “Bueno, tal vez precalenté mal, hice las cosas mal”. Fui al médico, me revisó y me dijo “Puede ser un desgarro”, y yo dije “No, un desgarro no, esto es algo malo, sacameló”. Ahí empezamos todos los estudios, yo estoy operada de mama hace 7 años, en la mama derecha me hicieron una mastectomía con investigación de ganglios, todo dio bien, y hace 4 años me hice sacar la otra mama, y dije “Bueno, ya estoy lista, ya no me va a pasar nada”, a los dos años me apareció en el pectoral, por eso hay que acudir enseguida al médico, ir a la consulta y no dejarlo pasar poniendo excusas “porque no puedo, porque mi hijo, no tengo tiempo”, al contrario, eso te ayuda a la prevención de la enfermedad. Cuanto más temprano y cuanto antes lo detectes, mejor.

¿Qué le dirías a una mujer que está sana para su prevención?

Yo lo que recomiendo es hacerse los controles médicos y no tener miedo, porque una por lo general le tiene miedo a lo que te pueden llegar a decir, que puede ser bueno o malo. Nosotras todos los años tenemos que hacernos una mamografía, hacernos los controles, ir al ginecólogo. Esto es muy importante, porque al hacerte controles lo podés agarrar a tiempo. La importancia de ir al médico enseguida es para detectarlo tempranamente. Por eso la prevención es tan importante, así como nos estudiamos el colesterol para cuidar nuestro corazón, tenemos que hacernos la mamografía.

No te olvides: una vez al año hacete una mamografía.

Vale la pena

Cábalas

“Tengo mis cábalas, como yo corro uso siempre cuelleras, entonces Silvia, para Navidad, nos regaló a cada uno del grupo una cuellera naranja. Cuando yo quedé pelada no me veía con peluca, pero sí con la gorra de correr, entonces la usé siempre y las cuelleras, y todos se pusieron la cuellera para hacerme compañía. Desde la primera quimio yo llevé siempre las cuelleras, porque era como que tenía conmigo a mi marido por un lado y a las chicas por el otro, y esto representaba algo muy importante para mí, me sentía acompañada, las tenía a todas haciendo fuerzas para que pueda salir de todo esto, para que pueda superarlo. Y nunca más las dejé, siempre las llevo conmigo en mi cartera.”


Te invitamos a ver el video de Grupo Gamma con el testimonio de María Elena.

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