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Trastornos de la Conducta Alimentaria: Antecedentes
Jueves 17 de septiembre de 2015

Trastornos de la Conducta Alimentaria: Antecedentes

Departamento Marketing - Grupo Gamma

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Los Trastornos de la Conducta Alimentaria no constituyen un fenómeno del último siglo, sino que presentan antecedentes de mucho tiempo atrás. La Dra. Luciana Spirandelli, integrante del Servicio de Nutrición de Grupo Gamma, nos brinda algunos de los antecedentes históricos de estas patologías biopsicosociales.


Un poco de historia nos ayudará a comprender los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) y la dinámica de su desarrollo. En el siglo XXIII, y por cuatrocientos años más, el ayuno constituyó una especialidad de mujeres. Para ellas, el alimento y la abstinencia eran parte del lenguaje, una verdadera metáfora que hablaba a través del cuerpo.

En 1695, Richard Morton describió el primer caso de Anorexia Nerviosa (AN) y sostuvo que los cambios de roles y la búsqueda por una identidad social eran los ejes de la patología.

En 1868, Sir William Gull fue quien acuño el término de “Anorexia Nervosa”, él describió que el cuadro se observa en mujeres jóvenes y se caracteriza por una severa emaciación de causa mental o histérica. A pesar de que la consideraban de origen emocional, pensaban que las pacientes no debían tratarse como insanas. El intenso miedo a comer que presentaban estas pacientes lo utilizaban para manipular a sus padres, convertirse en mártir o atraer la atención. En 1873, Gull presentó sus teorías en la “Anorexia Hysterica” a sus colegas de la Clinical Society of London.

Al francés Charles Lasségue también se le atribuye ser uno de los que describió la anorexia nerviosa simultáneamente. Fue pionero en jerarquizar los conflictos familiares haciendo referencia al entorno de alta exigencia. Sugería que la AN se asociaría a frustraciones en la transición de la adolescencia a la adultez. Entre ellas, las expectativas románticas, el bloqueo de las oportunidades sociales o educativas y profesionales, las peleas con los padres, serian los más comunes conflictos de las mujeres.

El siglo XIX marcó una línea divisoria en la conducta alimentaria femenina de alguna manera relacionada con la aparición de la Psiquiatría como especialidad médica.

En el siglo XX, Hilde Brunch resultó ser una adelantada, planteó el comienzo de la patología con una dificultad de los mayores, particularmente de la madre, de interpretar las señales del bebé o del niño. Dio importancia a la relación de la Anorexia Nerviosa con la madre, explicando que el rechazo del cuerpo propio es una necesidad de rechazar el cuerpo de la madre. Esta dificultad de separación se asocia a una confusión que conduce a un trastorno de investimento libidinal del propio cuerpo.

Expusó que se había perdido o directamente no se armó la distancia entre las necesidades de la niña y las respuestas de la madre. A falta de esa separación y de esa discriminación, la niña no responde a “sus necesidades” sino a las de la madre. Brunch situó a la Anorexia Nerviosa como una entidad de tipo esquizofrénico pero la distinguió de la esquizofrenia precisamente por ese rasgo de rechazo al alimento como modo de adquirir autonomía y control del cuerpo.

Frente a diferentes motivaciones que llevan al bebé al llanto, como dolor, necesidades de contacto o compañía y hambre, algunas madres responden siempre con el alimento. Esta decodificación errónea de los registros interoceptivos del hijo solo lleva a que éste aprenda a desoír sus propias necesidades y busque en la comida un estilo único de afrontamiento.

Por su parte, Arthur Crisp propone que los Trastornos de la Conducta Alimentaria son trastornos de crecimiento y desarrollo debido a la gran demanda que impone la pubertad. Explica que el adelgazamiento le permite a la paciente evitar la maduración, la sexualidad, la expectativa de separación y le facilita cierto grado de control, aunque también asegura la continuidad de un apego simbiótico con la madre.

Finalmente, Mara Selvini Palazzolli coincide con Brunch acerca de que la patología surge de un excesivo pegoteo familiar y especialmente con una madre sobreprotectora e invasora. También sostiene que los cambios corporales para estas pacientes son abrumadores en sí mismos. Aporta la idea de que la patología sucede en una familia y es así que propone la terapéutica desde una mirada sistémica. Las denomina paranoias intrapersonales y las sitúa a medio camino entre la esquizofrenia y la depresión.


En el Centro de Neurociencias Los Manantiales contamos con un servicio inicial de orientación. Su objetivo es detectar y encauzar adecuadamente la inquietud de los pacientes y sus familiares. Para solicitar un turno puede comunicarse al (0341) 4242214 o mediante la web.

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