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Implantes mamarios: planos y vías de acceso
Viernes 05 de septiembre de 2014

Implantes mamarios: planos y vías de acceso

Durante los primeros 20 años de historia de la mamoplastia de aumento el plano subglandular fue el predominante y de elección por la comunidad de cirujanos, sin embargo algunos cirujanos optaron por situar los implantes dentro de la mama, es decir, totalmente rodeados de tejido mamario y sin contactar con el músculo pectoral.

La lógica anatómica lleva a considerar el plano subglandular como el “natural” para la inserción de los implantes mamarios.

Este plano respeta la arquitectura mamaria y no altera la anatomía torácica; implica una reducida agresividad quirúrgica y presenta pocas complicaciones.

Coincidiendo con aquellos años iniciales, los implantes eran poco evolucionados de cubierta lisa, la asociación con la colocación subglandular producían una elevada tasa de contractura capsular (próxima al 40%, según publicaciones americanas). Por esta razón y exclusivamente con el fin de reducir la incidencia del endurecimiento periprotésico, se popularizó el uso de la técnica submuscular entre los años finales 80 y primeros 90. 

Dicha transición técnica no fue inmediata, puesto que los cambios científicos y quirúrgicos penetran paulatinamente en la comunidad de cirujanos en plazo de varios años y tras sus correspondientes polémicas, debates e investigaciones. Durante otros 20 años ha predominado la técnica submuscular en sus diversas variantes, si bien grupos de cirujanos y determinadas áreas han persistido en el uso de la subglandular.

En la colocación submuscular el implante se sitúa debajo del músculo pectoral mayor y encima de las costillas de la caja torácica, dependiendo de la anatomía de la paciente.

La técnica submuscular ha pasado por dos etapas diferenciadas, inicialmente fueron implantes totalmente cubiertos por el músculo pectoral mayor, pero ante los inconvenientes que esta modalidad ocasionaba se modificó el procedimiento para que el músculo sólo cubriese parcialmente el implante en su porción superior, siendo la inferior plenamente subglandular. Es por ello que a nivel científico se habla de doble plano.

Con el advenimiento de los modernos implantes ultratexturizados y de cubierta de poliuretano, altamente resistentes al encapsulamiento y con idéntico riesgo de endurecimiento tanto en el plano subglandular como en el submuscular, se produce una nueva tendencia predominante con el regreso al plano subglandular, al comprobar que la fiabilidad de las nuevas prótesis hace innecesaria la agresividad submuscular.

Desde el punto de vista oncológico, a nivel científico apareció un tercer plano denominado Subfascial, que es un plano ubicado entre la fascia o aponeurosis del pectoral mayor y el músculo. Este plano preserva la fascia del músculo (donde transcurren los linfáticos y los vasos sanguíneos) y permite un mejor seguimiento de los implantes con los estudios radiológicos.

En los últimos años y gracias a los conceptos aportados por los oncólogos, los implantes actualmente se colocan en el Plano Subfascial  y se deja para casos especiales la colocación en el Plano Submuscular.

¿Cuál es la mejor vía de abordaje?

La vía de abordaje en el aumento de mamas no es una técnica quirúrgica propiamente dicha. Se trata del lugar por donde el cirujano va a practicar la incisión en la piel, a través del cual tendrá que realizar todos los gestos técnicos que componen cada técnica e introducir los implantes.

Es un concepto general, aplicable a cualquier área de la cirugía, que la vía de abordaje nunca debe condicionar la seguridad ni el éxito de una intervención; en otras palabras, en cirugía lo principal es la realización de la técnica más depurada y precisa posible, siendo dicho objetivo el que debe condicionar la selección de la incisión en la piel y nunca lo contrario.

Hay descrito en la literatura médica 4 técnicas para colocar los implantes:

  • Surco submamario
  • Alrededor de la areola
  • Axila
  • Ombligo

Las 2 primeras técnicas son las más empleadas en la Argentina. La vía axilar es excepcional y con frecuencia los Oncólogos y ginecólogos aconsejan no usarla para evitar distorsiones anatómicas de los linfáticos que van a la axila (seguimiento posterior de las pacientes portadoras de cáncer de mama).

La vía del ombligo (popularizada en los Estados Unidos en la década del 2000) es solo empleada para implantes rellenos de solución fisiológica y se introducen por endoscopía. Actualmente estos implantes rellenos de suero están cada vez más en desuso debido a su posibilidad de desinflarse y a problemas con la seguridad de su válvula.

Por lo tanto la vía de introducción se debe seleccionar en función del plano de colocación, la cubierta, el relleno y las dimensiones del implante, la elasticidad  de la piel y las técnicas específicas que haya que llevar a cabo sobre la mama.

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