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Contractura capsular: ¿Qué es?
Lunes 29 de octubre de 2012

Contractura capsular: ¿Qué es?

Si tuviéramos que elegir la pregunta, temor y riesgo que más inquieta a las pacientes en Cirugía Estética, sin dudarlo un instante podríamos decir que es el popularmente conocido problema del encapsulamiento de los implantes.

Partiendo del hecho incontrastable de que la mamoplastia de aumento es la intervención más solicitada, realizada y satisfactoria para las pacientes, es un tema de debate y opinión desde el inicio de esta intervención.

Lamentablemente la polémica, la inexactitud, la ausencia de rigor científico en muchos casos, han creado corrientes de opinión enfrentadas. Es por ello que trataremos de clarificar el tema.

El nombre técnico más popular profesionalmente y usado en Medicina es el de “contractura capsular”, pues define a un proceso natural de formación de cápsula y que anormalmente se contrae sobre el implante y lo oprime.

Sin embargo, es importante aclarar que todos los implantes poseen una cápsula creada por el organismo alrededor de todo cuerpo extraño (implante) aunque se sobreentiende que los “encapsulados” serían los que tienen una cápsula que es anormal o problemática.

Por esta razón, el término más adecuado médicamente es el de “cápsula patológica”, o sea, una cápsula que no es normal, o el más aceptado de “contractura capsular” o cápsula que se contrae sobre el implante, pues define perfectamente el problema.

Alrededor de los implantes mamarios se forma la mencionada cicatriz defensiva del cuerpo, la cual se adapta perfectamente a la forma del objeto extraño. Dado que los implantes mamarios son de forma ovalada o similar, la cicatriz adquiere un aspecto de “cápsula”, de lo cual se origina el término “cápsula periprotésica”.

Como conclusión hay que decir que la cápsula es lo que acontece en todas las mamoplastias de aumento.

Todos los implantes se encapsulan, la diferencia radica en la calidad de la cápsula.

Por lo tanto hablamos de encapsulamiento o contractura capsular en aquellas situaciones que tras la inserción de un implante, lo que se forma es una cápsula patológica y no una cápsula normal.

¿Cuáles son los síntomas?

La contractura capsular comúnmente entendida es la que se produce los primeros meses tras la inserción del implante. Este encapsulamiento postquirúrgico no debe ser confundido con el encapsulamiento que se produce como consecuencia del envejecimiento de los implantes. Hablamos pues de contractura capsular inicial como complicación de la mamoplastia de aumento, fenómeno contra el que se puede y se debe luchar con todos los medios, y por otra parte hablamos de la contractura capsular tardía como síntoma inequívoco de implantes envejecidos o rotos, que no se debe entender como una complicación y si como una señal de la inevitable obsolescencia de los implantes y que nos ayuda a tomar la decisión de su recambio, algo simplemente natural y esperable (aunque, en numerosas ocasiones los implantes envejecen o se rompen sin producir este encapsulamiento tardío).

Existe un periodo “ventana” o de riesgo de contractura capsular, que no llega más allá de los primeros 6 meses postoperatorios, aunque en la mayoría de pacientes queda delimitado a los primeros 3 meses tras la inserción del implante. En otras palabras, si no se encapsulan las prótesis en los primeros meses tras la intervención, ya no se encapsularán en el futuro. No existe el encapsulamiento “súbito” o “repentino” a los pocos años de un aumento de mamas, y en caso de producirse habría que sospechar de problemas serios con los implantes (implantes defectuosos o ilegales con ruptura precoz, infección subaguda reactivada, etc., todos problemas rarísimos y excepcionales).

De lo anteriormente expuesto se deduce que cualquier tratamiento no quirúrgico o medida preventiva de la contractura capsular debe ponerse en práctica y hacerse el mayor esfuerzo posible los primeros 3 meses postoperatorios; en los meses 4º al 6º postoperatorio las actuaciones conservadoras que se recomienden tienen una importancia y eficacia decrecientes, pudiendo considerarse el estado de la cápsula periprotésica como definitivo a partir del 7º u 8º mes, momento a partir del cual sólo cabe aceptar el resultado o aplicar los tratamientos quirúrgicos.

La forma más habitual de presentación del encapsulamiento es un sutil y progresivo proceso, en el que la cápsula que rodea al implante empieza a engrosarse y contraerse sobre la prótesis. Esta compresión sobre el implante ocasiona una sensación de firmeza que puede evolucionar a franca dureza.

Debido a la contracción de la cápsula periprotésica los tejidos que rodean a esta cicatriz son traccionados y “succionados” hacia la profundidad, borrando progresivamente el efecto de “caída” y “escote” naturales que proporciona la colocación del implante, evolucionando a una forma redondeada.

Las sensaciones subjetivas de la paciente consisten en una progresiva incomodidad, sensación de ser portadora de un objeto en la mama, opresión, percepción de la dureza del implante al tacto y en los movimientos, tirantez y dificultad en los movimientos de tronco y brazo, y en casos extremos dolor intermitente o constante, fobia a portar implantes y/o alteraciones en su vida de relación sexual.

¿Cuáles son las causas?

La contractura capsular es un problema multifactorial, dentro de ese grupo de anomalías que en Medicina consideramos que tienen un origen causal directo diverso, requieren de la conjunción de dos o más factores, o bien de la existencia de un factor predisponente y la aparición de un factor precipitante o desencadenante.

Factores técnico-quirúrgicos (médicos):

Dependen de una depurada técnica operatoria y de la toma de decisiones del Cirujano. Son por definición evitables.

  • Plano de colocación
  • Cubierta de los implantes
  • Bolsillo protésico
  • Hemostasia
  • Manejo del implante
  • Técnica quirúrgica.
  • Reposo postoperatorio

Factores sobrevenidos (complicaciones):

  • Hemorragia y hematoma
  • Infección o contaminación del implante
  • Seroma
  • Galactorrea y galactoma

Factores idiosincráticos (individuales):

Son particularidades anatómicas y médicas propias de cada paciente, por lo tanto no evitables y un riesgo que debe asumir el paciente tras el pertinente proceso de conocimiento de riesgos.

  • Mamas tuberosas o tubulares: este tipo de mamas, además de ser característicamente de piel inelástica, presenta un déficit relativo de piel en el polo inferior mamario, que se encuentra pinzado, por lo que las posibilidades de que el implante ascienda superolateralmente o se encapsule son muy elevadas.
  • Predisposición genética: a pesar de que es un factor que al día de hoy no se puede diagnosticar con los conocimientos de genómica, existe consenso general sobre los claros indicios acerca de la predisposición de algunos pacientes a sufrir contractura capsular, si bien cada vez tiene menos valor absoluto.

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4 comentarios
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