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Cigarrillo electrónico: ¿es una alternativa válida para dejar de fumar?

- Desarrollados en China, en el año 2004 y presentados mundialmente en el 2008, los cigarrillos electrónicos o e-cigarettes son dispositivos accionados por pilas, que proveen a la persona que los utiliza o “consume” dosis de nicotina o compuesto de esencias (vainilla, menta, café, etc.) en forma de vapor, remendando el gusto y la sensación física de fumar.

Son promocionados por sus fabricantes como “cigarrillos que sustituyen al tabaco y reducen su efecto nocivo, ya que no involucra ninguno de los 4,000 químicos, 60 cancerígenos y más de 500 tóxicos, del cigarrillo corriente; producen un vapor que se disipa rápidamente sin dejar olores, por lo tanto, permitidos para uso en espacios públicos donde no se puede fumar”.

Ante su aparición muchos fumadores creyeron encontrar una solución o alternativa para su adicción, pero estos cigarrillos electrónicos no han parado de cosechar críticas por parte de médicos, sociedades científicas y organizaciones sanitarias.

Las críticas van desde contener sustancias tan nocivas para la salud como las de los cigarrillos convencionales, hasta promocionarse como tratamientos de cesación del tabaco, cuando no hay evidencias científicas al respecto.

En el 2008 el Grupo de Regulación de Productos de Tabaco de la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluía en que no existe evidencia de la efectividad a los efectos de dejar de fumar, ni de su seguridad en cuanto a lo que puede producir o no en el organismo; posteriormente la OMS, el Departamento de Salud de Canadá y la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos, realizaron estudios en estos cigarrillos y encontraron elementos carcinogénicos (que producen cáncer) como la nitrosamina y toxinas como etilenglicol, un ingrediente usado como anticongelante. En cuanto a aquellos e-cigarettes que dicen no contener nicotina, estudios de la FDA hallaron distintas concentraciones de esa sustancia en los mismos.

Por todo ello, las instituciones recomiendan que no se los expenda como productos de tabaco sino como dispositivos que entregan nicotina, los cuales deben ser regulados por organismos como la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) en Argentina, que a través de un comunicado en Julio de 2010 desaconsejaba su uso y mediante la Disposición Nº 3226/11 en Mayo de 2011, prohíbe la importación, distribución, comercialización e incluso la publicidad de los dispositivos electrónicos, medida que se extiende a todo tipo de accesorio para el sistema mencionado, como los cartuchos que contienen nicotina”, fundamentado en que estos dispositivos no han presentado hasta el momento evidencias científicas de su eficacia y seguridad, nunca se han sometido a ensayos clínicos que demuestren sus beneficios por sobre sus riesgos y además al simular el acto de fumar, el cigarrillo electrónico no contribuye a que los fumadores abandonen el hábito.

Pasaron más de treinta años desde que Ferno llevó los chicles de nicotina al mercado en 1978, y pocas han sido las drogas que fueron autorizadas para el tratamiento del tabaquismo desde entonces.

Es bienvenida la llegada de nuevos productos, nuevas soluciones, pero siempre con el soporte científico de seguridad, efectividad y beneficios, no solo para quienes fuman sino también para todos aquellos que no lo hacemos.

Como siempre, consultar con un especialista o equipo formado, entrenado y actualizado en tratamiento para dejar de fumar disipará dudas y propondrá alternativas eficaces y seguras.

 

3 comentarios

  1. arielsils dijo:

    hola soy de mar del plata buen blog
    el cigarrillo hace mal

  2. Pingback El tabaco y sus efectos | Grupo Gamma

  3. Pingback Cigarrillo Electrónico: Bajale el pulgar | Grupo Gamma

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